|
Cap de Creus da nombre al agreste parque natural cuya sierra lo circunda por poniente, lugar desde donde el cabo se adentra en las aguas que bañan el punto más oriental de la península ibérica. En el marco de este espacio protegido, desde cuyas aguas brota abruptamente la cordillera pirenaica oriental, Cap de Creus tiene en su accidentada orografía, así como en la peculiar formación geológica que la sustenta, y también en su privilegiada ubicación, todo cuanto confiere al lugar su característica belleza escultural, además de unas condiciones ecológicas muy peculiares; razón por la cual no es de extrañar que quienes se aventuran por estos parajes puedan olvidar fácilmente que el restaurante se encuentra en las inmediaciones del parque y prefieran perderse recorriendo sus entrañas, y contemplando la flora y la fauna del lugar –de especial interés por sus especies autóctonas– o las hermosas vistas con las que uno puede deleitarse durante todo el día.
El restaurante Cap de Creus, ubicado a pocos kilómetros cerca de la Casa de Salvador Dalí en Port Lligat, tiene su sede en una construcción singular, erigida en lo alto de un promontorio, hasta donde puede uno desplazarse en automóvil, y se encuentra a muy pocos metros del faro, con unas vistas a su alrededor de incomparable belleza. Hasta aquel recóndito lugar decidió trasladarse su chef y propietario Chris Little en 1991, donde lleva 17 años trabajando y experimentando con la abundante materia prima de la zona –pescado, marisco, arroces y otras especialidades del Alto Ampurdán (Alt Empordà)–. Asimismo, el restaurante es también conocido por las exquisitas carnes que Chris nos trae de la comarca de la Garrotxa, colindante por el oeste con el Alto Ampurdán; pero, sobretodo, por su amplio abanico de currys caseros, elaborados en el más puro estilo “slow-food”. Los clientes y amigos que llevan años visitándonos acuden siempre a este hermoso lugar con el esperanza de dar con los momentos, días y meses de más tranquilidad para disfrutar de cuanto ofrece el lugar y, como no, de los suculentos manjares que prepara con devoción y muy buen hacer el equipo que me acompaña a los fogones.
Disfrutar de las fantásticas vistas que puede uno contemplar desde sus terrazas, tomando unas tapas, y regándolas con nuestra amplia selección de vinos españoles; o, para quién, al atardecer, desee embriagarse con la puesta de sol, tomando un café y degustando los güisquis escoceses que atesora Chris, el restaurante es, ciertamente, uno de los lugares más hermosos de toda la comarca. |